Las partes de una cerradura no son muy conocidas, aunque la mayoría de la gente suele estar familiarizada y no lo sabe. Lo más frecuente cuando una persona recibe la visita de un cerrajero es no poder explicar con palabras exactas o específicas lo que le pasa a una cerradura. Pues bien, vamos a solucionarlo describiendo cada una de las partes de una cerradura.

Tipos de cerradura

Antes de explicar las partes de una cerradura, cabe señalar que existen dos tipologías de cerraduras en el mercado, cada una con una gran variedad de formas y mecanismos:

1) Cerraduras embutidas. Son aquellas que se incrustan en el interior de una puerta y son las más comunes. Suelen ser bastantes seguras y desde el exterior de la puerta solo se observa la ranura donde se inserta la llave.

2) Cerraduras de sobreponer. Son aquellas cerraduras que se instalan por una de las caras de la puerta y no en su interior. Suelen ser cerraduras sencillas y de fácil adecuación. No suelen ser muy discretas y pueden ser fáciles de manipular para los ladrones, aunque en la actualidad este tipo de cerraduras ha evolucionado mucho y ya existen marcas que incorporan sistemas antibumping, entre otros.

3) Cerrojos. Un cerrojo no es una cerradura, pero lo incluimos por ser un elemento muy extendido en algunas puertas o puntos de acceso donde se esconden objetos de poco valor. A pesar de que un cerrojo se instala en la puerta, lo único que tiene es un pasador que la bloquea y, en algunos casos, un pestillo.

 

partes de una cerradura

 

Partes de una cerradura

Bien, a partir de aquí tomaremos una cerradura embutida como ejemplo para explicar las diferentes partes de una cerradura.

– Frontal. Es una pieza metálica (aunque puede estar fabricada de otro material) que cubre la cerradura y que vemos en el canto de la puerta. Hay que evitar confundir esta pieza con el “escudo” que no es más que una pieza metálica que suele rodear el manillar de la puerta y el cilindro.

– Pomo. No es más que el manillar que permite accionar el resbalón.

– Resbalón. El resbalón es aquella pieza que se retrae gracias al mecanismo de la puerta y que tiene un lado biselado específicamente diseñado para permitir el deslizamiento de la puerta. Su función es la de mantener la puerta cerrada mientras no se ha cerrado con llave.

– Paletón. Es una pieza aparentemente de igual aspecto que el resbalón. Comúnmente se le denomina “pestillo”, pero en realidad es una pieza que bloquea la puerta cuando se echa la llave y no está biselada, por lo que si se acciona con la puerta abierta, esta no se cerrará.

– Cilindro. Es la parte más compleja de una cerradura y es la pieza que determina la seguridad de la misma. Un cilindro convencional está formado por el cuerpo metálico y los pistones. Entre el cuerpo metálico y los pistones existe un hueco donde se debe meter la llave. Si la llave es la correcta, alineará los pistones de manera que el cilindro pueda girar y abrir la cerradura. Cabe mencionar que existen varios tipos de cilindros, pero los más comunes son los de perfil europeo (de pera), ovalados o redondos.

– Bocallave. Es el orificio donde se inserta la llave en la cerradura. Es más común en las cerraduras antiguas donde el mecanismo es muy antiguo y se accionan con llaves de gorjas.

– Cerradero. Es la otra parte metálica que se inserta de canto en el otro lado de la puerta. En ella debe encajar el resbalón y los elementos de cierre de la cerradura.

Tips para saber si una cerradura es segura

Ahora que ya conoces las partes de una cerradura, te ayudaremos a centrarte en las partes que determinan la seguridad de la misma. Un elemento no determina la seguridad de una cerradura, pero si la aumenta o la reduce dependiendo de la marca o los modelos de cada pieza.

1) El cilindro, cuanta más seguridad ofrezca frente a las técnicas del bumping, la extracción o la ganzúa, mejor. Muchos cilindros tienen una infinidad de pistones, pero esto no quiere decir que sean seguros. De hecho, cuantos menos pistones convencionales tenga, mejor. Hoy en día existen pistones imantados que se accionan al introducir una llave, también imantada, por lo que el nivel de seguridad aumenta exponencialmente.

2) Revisa el material del resbalón, el paletón y el frontal. Aún quedan muchos ladrones que utilizan la técnica de la palanca para destrozar cerraduras y, dependiendo del material del que estén hechos, estos ofrecerán mayor o menor resistencia.

3) Escoge un pomo sencillo. Los hay muy complicados y poco ergonómicos, por lo que abrir una puerta se convierte en un deporte de extrema dificultad. Recuerda que la seguridad reside en la calidad de los componentes de la cerradura y no sólo en el manillar.

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